Bienes inmuebles, muebles e inmateriales declarados Bien de Interés Cultural, Catalogado, Inventariado y Monumento de Interés Local por el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos
Ubicado en una pequeña meseta sobre un altozano a partir del cual fue desarrollándose el primer núcleo de la población, en sentido radial y ceñido por el río Martín. En el mismo enclave hubo en principio una fortaleza musulmana de la que no quedan restos.
En 1149 Ramón Berenguer IV dona la villa y el castillo de Albalate al obispo de Zaragoza. Desde esta fecha el castillo sumó a su función militar la de residencia temporal de los prelados de la sede zaragozana.
La obra actual, construída enteramente en piedra sillar, se debe al arzobispo zaragozano Exímeno de Luna, que la mando realizar en la primera mitad del siglo XIV.
El recinto configura un cuadrilátero alargado con el castillo en un extremo y el patio de armas ocupando el resto del espacio.
El patio de armas queda delimitado, en los flancos norte y oeste, por amplias salas abovedadas con accesos en arco apuntado y cerramiento exterior por terrazas; en el lado oriental por el muro de cierre y la puerta de acceso; en el costado sur se sitúa el palacio gótico, con la torre mudéjar.
Las murallas que rodeaban el recinto sufrieron varias ampliaciones y reformas, especialmente en el siglo XIX, reutilizando materiales de otras construcciones e introduciendo nuevos; actualmente se puede observar algún torreón no saliente en altura y tramos reforzados con contrafuertes.
El palacio está condicionado en su morfología a la doble función militar y residencial, lo mismo que la decoración, que se corresponde con el rango de sus promotores.
Es un edificio realizado en sillería, de planta rectangular y dos pisos. La planta baja, cubierta por bóveda de medio cañón apuntado, se ilumina con tres ventanales ojivales y tiene dos accesos, uno en el muro sur, y otro en el lado norte, comunicando con el patio de armas.
En el piso superior se situaba un amplio salón palacial que hacia 1530 se destinó a capilla. Se trata de una amplia sala dividida en cinco tramos por arcos diafragma apuntados sobre los que apoya una techumbre de madera. La iluminación se realiza a través de vanos ojivales de tracería gótica. Destaca la escalera empotrada en el muro que comunica con un púlpito volado. La cabecera, de época posterior, cubre con bóveda estrellada y abre a la nave por un arco carpanel.
Al exterior se puede apreciar la decoración de los ventanales góticos, con maineles y tracerías a base de trilóbulos y cuadrilóbulos, rematados con chambranas decoradas. Quedan restos de decoración escultórica de gran perfección técnica en algunos capiteles y en uno de los ventanales del lado norte, donde hay dos pedestales representando frailes y una serie de cinco escudos.
La torre, al sur de la cabecera de la capilla, consta de un basamento de sillar, sobre el que se levantan dos cuerpos de ladrillo, octogonales y sin contrafuertes. El primer cuerpo es ciego y se decora con una simple faja de esquinillas en cada lado; el cuerpo superior se abre con ocho vanos en arco de medio punto doblados y se decora con una faja de esquinillas bajo los vanos y otra sobre ellos, a la que sigue la cornisa a base de ménsulas de ladrillo en voladizo, que da paso al chapitel cónico de construcción reciente.